jueves, 22 de julio de 2010

El cansancio ocular....


En las últimas décadas, especialmente relacionado con los cambios en los hábitos de vida y la forma de trabajar, la fatiga o cansancio ocular ha pasado a ser un problema frecuente. El término médico para definir la fatiga ocular es la astenopia.



La astenopia es la respuesta del ojo frente al esfuerzo muscular excesivo durante un largo período de tiempo. Se caracteriza por las siguientes manifestaciones:


Quemazón y escozor en los ojos, enrojecimiento, ojo lloroso y mayor sensibilidad.


Problemas visuales, es decir, dificultad para enfocar, visión de manchas en el campo visual, vista borrosa, fotofobia (sensibilidad a la luz), etc.


Otros síntomas que pueden aparecer acompañantes relacionados con este problema incluyen dolor de cabeza, mareos, contractura y dolor cervical, entre otros.


En la mayoría de los casos estos síntomas están relacionados con hábitos inadecuados y exceso de “trabajo ocular”. Los factores relacionados con la aparición de cansancio incluyen la concentración visual en un objeto durante largo tiempo (p.e. la pantalla del ordenador), la mala iluminación y el paso de luz natural a luz artificial, los centelleos, oscilaciones y movimientos de imágenes en una pantalla.

Las molestias descritas suelen aparecer al final del día o de la jornada laboral, especialmente si se han realizado actividades como leer, estudiar largo tiempo, ver mucho la televisión, manejar, trabajar en ambientes con humo, coser o trabajar frente a la computadora.
Siempre hay que descartar otros problemas oftalmológicos responsables que se puedan confundir con la fatiga ocular. Por este motivo, se ha de consultar con un oftalmólogo y que descarta otras posibles enfermedades.
Una vez descartadas otras enfermedades oculares que requieran tratamiento específico o la necesidad de corrección visual con gafas o lentillas, el cuidado de los ojos y la prevención son las medidas principales para evitar que este problema aparezca o para disminuir su intensidad.


Las recomendaciones a seguir incluyen:
Optimizar la iluminación del campo visual y del lugar de trabajo habitual.


Realizar descansos periódicos de la actividad visual (por ejemplo, cada hora descansar 5-10 minutos). Es recomendable además levantarse del sitio para no mantener la vista fija.
Mantener los ojos lubricados (parpadeo) para evitar la sequedad.
Sentarse adecuadamente y a la distancia y altura adecuadas (medio metro de la pantalla y a la altura de los ojos).


Se debe colocar todo el material de trabajo tan cerca de la pantalla como sea posible para minimizar los movimientos de la cabeza y de los ojos y también los cambios de enfoque.


Realizar una serie de ejercicios oculares sencillos. Estos ejercicios se deben realizar sin gafas ni lentes de contacto, con descansos pequeños y parpadeos entre cada ejercicio.
Algunos ejemplos de ejercicios incluirían:
- Parpadeos: Observar y sentir 10 parpadeos completos (cerrar, abrir, cerrar,...) como si fuera un telón de un teatro que baja y sube.


- Movimientos oculares mirando un dedo, sin mover la cabeza. Los movimientos pueden ser:


Horizontal a la altura de los ojos, seguir el dedo con la mirada de derecha a izquierda y viceversa, descanso, parpadeos.


Vertical en la línea media de la cara, mirar el dedo moviéndolo hacia el cielo hasta el máximo, parpadeo, luego hacia el suelo, parpadeo, y puede repetirse 1 o 2 veces más.
Circular: Dibujar con la mirada 3 círculos grandes hacia la derecha y 3 hacia la izquierda, descanso, parpadeos. (Procurar tener el brazo estirado y sin tensión).

- Parpadeo fuerte: Contracción máxima de los párpados, apretando los ojos, los puños y todos los músculos de la cara. A continuación abrir al máximo los ojos, puños y estirar la cara abriendo la boca. Repetir 5 veces. A continuación realizar siempre parpadeos rápidos.
- Parpadeos rápidos, como aleteos de mariposa rápidos durante 5/7 segundos. Al terminar, cerrar los ojos y dejar unos momentos de escucha.

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lunes, 19 de julio de 2010

Glaucoma.. El ladrón silencioso de la vista....




Se le conoce como el ladrón silencioso de la vista, ya que no presenta síntomas perceptibles sino hasta que la situación está muy avanzada; por ello su detección tardía puede ocasionar la pérdida total de la visión.
Generalmente se presenta cuando la presión dentro del ojo se eleva por encima de lo normal, debido a una obstrucción de drenaje del humor acuoso (líquido dentro del ojo).
Ojo Normal


Ojo con Glaucoma ¿Qué síntomas evidencian que padezco la emfermedad?
En el caso del Glaucoma crónico no se presentan síntomas al inicio de la enfermedad, pero en etapas avanzadas ocurre un estrechamiento gradual de la visión periférica llamada “Visión de túnel”.


En el caso del Glaucoma agudo se presenta dolor ocular intenso, pérdida de la visión, visión de aros y lagrimeo profuso.
¿Quienes pueden padecer de Glaucoma?

El riesgo de desarrollar Glaucoma crónico aumenta con la edad, es mayor por encima de los 35 años, en personas miopes, diabéticas, de raza negra o por tener familiares con Glaucoma.


El riesgo de presentar Glaucoma agudo es mayor en hipermétropes y personas raza asiáticas.


¿El Glaucoma puede curarse?

No, pero sí controlarse con tratamiento médico, por lo que es importante un diagnóstico temprano. El tratamiento puede ser con medicamentos, láser o cirugía, dependiendo del grado en que se encuentre la enfermedad.

COMPROMISO Y EXCELENCIA


El Instituto Zaldivar ha permanecido, a lo largo de los últimos veinte años, a la vanguardia de la cirugía oftalmológica. En el presente continúa aunando esfuerzos para investigar y desarrollar nuevas alternativas quirúrgicas, fiel a su misión de brindarle a sus pacientes un servicio oftalmológico de avanzada basado en un sistema de valores y respaldado por el trabajo de un equipo que sigue los principios de la calidad total, en busca de un resultado de máxima confiabilidad y precisión.


Por todo ello, el Instituto Zaldivar ha certificado las NORMAS ISO 9001, desde 1999, en adelante.

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viernes, 16 de julio de 2010

Arte Visual: ¿Podemos cuestionar lo que ven los artistas ?







 Claude Oscar Monet; París, 1840 - Giverny, 1926) Pintor francés, figura clave del movimiento impresionista..






Nuestras acciones y logros están marcados por nuestras ideas, gustos y pensamientos, pero también por las limitaciones de nuestros cuerpos. Así, las obras de los pintores, clásicos y modernos, están marcadas por las características y defectos físicos de los mismos artistas. Los pintores plasman en sus cuadros lo que sienten y quieren expresar, pero cómo lo expresan está necesariamente condicionado por su físico. Esto no es determinismo, es el resultado de los condicionantes naturales.

 Hay algunas reticencias, entre la gente que compone el mundo del arte, en observar las influencias históricas o psicológicas en grandes artistas. Comprendiendo los desafíos que varios artistas enfrentaron podremos experimentar en profundidad las obras que lograron, a pesar de sus incapacidades.

 Por ejemplo, si al pintar, un miope quiere reproducir objetos que ve en la distancia,el resultado será grandes masas de pintura con contornos difuminados y destellos de color. En el grupo de los mejores impresionistas se dieron muchos casos de miopía.

Un ejemplo muy claro es el impresionista Monet: Claude Monet al quién su estilo fue marcado por la luminosidad y el color, sufrió de cataratas, obstaculizando su visión artística. En 1908 el pintor Claude Monet comenzó a utilizar colores más intensos en sus cuadros e inició su transición hacia lo abstracto. Aunque él no buscaba tal evolución. En 1914, Monet escribió de su constante frustración debido al deterioro de su visión y como debió memorizar donde estaban ubicados los colores en su paleta.




Regatas en Argenteuil 1872, óleo  sobre lienzo, Musée d´Orsay Centrado en la representación del momento fugaz e imperdible, en la existencia y  no en la escencia, en la atmósfera, el aire y la luz.




Luego de someterse a una cirugía de Cataratas en 1923, Monet, volvió a su estilo original.
Llegó a tirar varias de sus obras realizadas durante los años que sufrió cataratas.


Renoir (1841-1919) Fue uno de estos artistas miopes, defecto visual que nunca quiso corregir mediante lentes.
Al visitar a un oftalmólogo y probar la visión a través de un cristal para compensar su defecto visual dijo: “¡Dios mío, veo como Bougereau!", refiriéndose a un pintor neoclásico que realizaba obras con precisión casi fotográfica.

Al principio perteneció al movimiento impresionista, desde 1870 a 1883, pero posteriormente se fue desvinculando de él por su preferencia por los cuerpos femeninos frente a los paisajes. Sus cuadros plasmaban colores brillantes y líneas difuminadas, pudiéndose apreciar sólo algunos detalles más claramente si se trataba de objetos más cercanos a él.

 En uno de sus cuadros más famosos, “Baile en el Moulin de la Galette” (abajo),queda clara esta falta de precisión de los contornos, así como un gran colorido y bellos efectos de luz.





“Baile en el Moulin de la Galette” .
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Luego de buscar y observar a varios artistas, estudiar sus influencias históricas, vuelvo a la misma conclusión : Podemos cuestionar si los cambios visuales de artistas que sufrieron  discapacidades visuales  fueron estéticos o no, pero no podemos cuestionar qué vieron.

Carolina Orozco.